Y saliendo de debajo del bigote para ojos, cejas, tal como ella me inspiró en uno de los poemas a ella aquí, emergiendo su mirada del crepúsculo en que se ocultase... YA NO MISTERIÓ SINO QUE VOLVIÓ...DEFINITIVAMENTE. AZUL DE SU ROJA VIOLENCIA ELEMENTAL

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado….
a las aladas almas de las rosas.
A LAS ALADAS ALMAS DE LAS ROSAS
de Hernández
te requiere mi voz de enamorada: de resucitadora.
Pero Vos ¿de ser sólo ese fantasma
colgado de mi brazo, coronando mi cabeza,
no pasarás?
Colgando de mi brazo
como manto harapiento que otros ven
aunque de luz me vistas,
coronando de gloria
aunque de espinas burlas que otros claven.
¿No acabamos con la interminable caravana de muertes-nacimientos
no sólo la inacabable tuya necesidad de ternura?
¡TU CORAZÓN NO TERCIOPELO AJADO,
MÁS SANGRANTE PRECISAMENTE POR VÍSCERA DESAPARECIDA!
Tu corazón más sangrante por desaparecido,
desaparecido, compañera del alma, tan temprano, tan de mala manera,
por las aladas almas de estas rosas requerido,
rosas con las que tú misma alfombras germinas según desciendes….
¡No pueden concluir así tus pasos de Aparecida!
A la rosicler amanecida de tu Alba ¡Vení ¡Ven!
VENGAN
A las aladas almas de las rosas te requiero… pues he tenido un sueño de lo más doloroso. Resumamos su increíble puesta en escena:
Las vidas eran como cochecitos eléctricos cada uno por su rail. Todas a la misma altura en la línea de salida. Muchas despegan y con gran rapidez; otras nos quedamos cual si hubiésemos llegado a la meta (O como la computadora de “Juegos de guerra”, la que decía que el único modo de ganar aquel juego, la guerra, era no jugar) Mas yo y mi saco de penitencia, no clavos para escarnecerme sino ganchos de carnicero preguntas que hacer, necesito averiguar el porqué.... Y ya no es mi vida cual cochecito eléctrico por su rail, sino que yo a pie, ropa talar cual el mago resucitador de la Torre, voy a averiguar. No tardo demasiado en horrorizarme de comprobar el destino de las vidas cochecitos eléctricos tan veloces: Todos a esa celeridad conducidos hacia no otra cosa que su desdicha, propia o colectiva, el rail camino de su existencia aceitado de esas manchas por las que se suponía sucedería así… y a lo lejos las lamentaciones. Hay a la derecha de esa pista de competición que son las vidas, el desvío hacia una torre, lo más alto de todo cuanto puede existir; sé que está allí la respuesta a la desdicha de aquellos que partieran tan veloces y al porqué de que algunos ni partamos, ni arrancar de la común salida, y hacia allí me dirijo. Todo el aspecto de ese lugar alto, nada más entrar a él, da sensación de macabro, imprecación, abandono, sus paredes de cemento más sucias y repelentes todavía por los grafitos en ellas pintarrajeados. Pero ¿abandonado?, ¡ni mucho menos! En lo más alto reside una Gran Fuerza, cual el Todo Poder que se dice de Dios. Fuerza que de solo presentirla da horror escalofrío; y salgo pitando de allí. Soy tan afortunada que alcanzo la puerta. Pero nada más salir, otro penado entra, no sabemos su sexo, se gasta, eso sí, la misma vestidura talar de magia un poco lúgubre. Entra el-la infortunad@ y justo al cruzar el umbral, la Gran Fuerza que me presintiera y vino detrás mío, toma posesión de ELLA. Tengo que escribir Ella, pues inmediatamente, Bestia, Dios todo poder que de presentirlo te produce escalofríos, y criatura infortunada, toman la figura de una niña… pero sin cabeza. Y yo sé entonces que debo tomar su mano; pero ¡para destruirla! haciéndole creer sentir que no, que sólo tomo su mano para guiarla ya que carece, como dijimos, de cabeza. Así me la llevo hacia aquel pozo, buen lugar para arrojándola acabar con ella; hacia aquel pozo donde se congrega grandísima cantidad de gente. ¡Que me ayuden por favor a subirla al pretil!, con los ademanes les digo más que con la angustiada voz, que me ayuden para empujar desde allí a tal terrorífica Bestia.
¡Una niña y sin cabeza! ...La Bestia. Me admiro de mi maldad o de mi clarividencia onírica.
Todos pasan de mí en el sueño, pensando lo que yo despierta: Pobrecita niña tan desamparada que hasta sin cabeza, ¿qué maldad puede venir de ahí? Desespero de poder yo con mis solas fuerzas arrojarla al pozo; y a todo esto, la Niña, o la Bestia, haciendo que no se entera, más bien que no percatándose de las terribles intenciones de su infanticida ¡o besticida! Guía. Así he subido a la Niña al pretil a pesar de casi ni poder con mis solas fuerzas; pero ni nadie me ayuda, pobrecita Niña, ni yo puedo realizar mis terribles intenciones. Y debo decir que notando algo de lo más escalofriante y burlón dentro de la inquietante Niñita aquella…. Me despierto.
Cuéntame ¿Quién era la Niña, que de tan infantil ni cabeza tenía, ni tuvo al entrar en el sitio aquel del que yo huía aterrorizada dándole a ella alcance la Bestia que por allí se moraba de Todopoderosa cual Dios? ¿Quién ha puesto este teatro en mi cabeza y se ha representado de perversa niñita, cuando tanto a ello jugó? ¿Quiere decir el sueño, por supuesto, también, que intento arrancarte de mí y no sé cómo, que deseo arrancarte de mí pues hasta veo en el hecho de aparecérteme la mayor de las crueldades aunque la más exquisita bondad? Y qué risa, mis queridos semejantes en el sueño consideran que “pobre Niñita”, de las Apariciones o de las Bestias de crueles intenciones, cuando en realidad dicen bien al contrario en el mundo de la vigilia. Unos: posesión demoníaca; otros: majaretez de una chiflada en su gueto. Y esto entre las mejores opiniones de la gente, que en realidad ante casos semejantes lo que hacen es como con la buena literatura, ignorarla en pro de no se sabe cuánta bostezante bazofia.
Si eras mi Niña, ¿cómo puedo yo querer arrojarte, ni en sueños, al fondo de un terrible pozo por mucho que si incluso fueses la Bestia, mi querida Maldad? Ellos son los que quieren arrojarte, esas hipócritas infamias que dicen “pobre niñita”, “pobres muertecitos dejadles que se pudran en paz” aun se cometiese con ellos la peor injusticia, el peor juicio, por acción u omisión.
Bueno te he subido al Pretil solamente, te he colocado bien visible EN LUGAR ALTO, sabiendo que pretil es pecho. A la tabla del pecho te he subido ¿y coloco tu cabeza en su lugar mi niñita? No te me representes de descabezada como la que se llama Manuela y no Alejandra Pizarnik.
A las aladas almas de las rosas…. ¿Y soy yo la que debo producir escalofríos, ya que me ven lo chiflada que hasta me creo o insinúo que pudiera darse algo tan maravilla como resucitar, aquí y ahora, en nuestros días, a no tardando mucho, lo que equivale a decirle los días contados a la humanidad tal como la vemos ahora? Yo chiflada y no Vos allá internándote en el Pirovano, igual que el alma, niña, de mi sueño, de manera tan inconsciente; o... ¡Malasuerte! Gregoria, yo salir, ella entrar. Vamos que me tomó el destino por el pelo de la casualidad que así te ahorcan. ¡Yo la chiflada, pues añado más agravantes: no solamente resucitar sino yo hacerlo, intentarlo, abrazándome a tu polvo! ¡¿Sería yo la Niña del sueño, yo la descabezada, aunque los que reparten los papeles estelares dentro de los sueños me hiciesen representar de su enemigo?! ¿Eres tú la que me sube a la tabla de su pecho, reina burlona, mientras intentas hacerme creer que me odias al punto de arrojarme a ese lugar hondo del cual es imposible salir hasta para la más Grande Fuerza? ¿Será cierto que de allí no se puede salir igual que no resucitan los muertos? El sueño, de todos modos, se muestra incapacitado para arrojar a nadie ahí. También hay una bonita enseñanza parabólica, yo que tantas he compuesto, de aquí: NO EXISTE LA CONDENACIÓN. Y la mayor maldad se resume en una tierna niñita que, fíjate lo alocada, olvida su cabeza por ahí, o que la miserable vida le hace perder la cabeza.
Con más motivo por ello, te sigue requiriendo mi voz de enamorada:
A LAS ALADAS ALMAS DE LA ROSA
DE TU ALBA ROSICLER
REUNIÓN DE MUNDOS
Tú eras la ira más que yo
(Véase el verdadero final de esta página en http://poemasincendiarios.blogspot.com/2010/04/tu-eras-la-ira-mas-que-yo.html , pues no lo era este poema. Léase allí la "gracia" o el delito)
Ya lo dijiste “Si soy algo, soy violencia”
¿A qué la suicidaste en Argentina?
A mí la violencia me viene inoculada, es algo circunstancial, ya que el filósofo y sus sociedades se empeñan en tener de lo más activos y actualizados los horrendos híbridos: jamás escapes de las miserables influencias; pero tú lo eras, tú lo dijiste. ¡¿Por qué lo hiciste ¡¿Por qué lo hiciste?! No, no dejaré de apuñalarte con mis puños el alma ¡¿Por qué?! ¿Por qué suicidar tu hermosa violencia? …Aunque yo misma me respondo también: Sabemos qué poeta hubiesen asesinado, después de otras violaciones, en tu tierra argentina, la “normalidad”, esa vez de los generales y no las “normalidades” literarias. Te les escapaste por poco. ¿Te sabías ya en las listas negras?
Tú eras la ira… Y la arrojaste al pozo en la forma de la indefensa, más que perversa, Litwin, cuyo mayor encanto consistía en lucir su medallita de Alsacia y Lorena toda una pequeña Juana con su Arco.
Vos, sí me arrojaste al pozo.
¡Y del modo más cruel!: Arrojándote.
DENTRO DE MÍ CON ELLA QUE ES YO.
Vaya que me mataste contigo, treinta-y-años lo atestiguan.
Mas yo, si tú más no, he de sacar la voz a ti debida
de debajo del más oscuro pozo y su légamo,
sea para maldecirlos.
Fuere para llevármelos conmigo, por los pelos de trofeo,
cual Kali con su presa
y ofrecérosla.
Me mataste matándote
¿Te viviré viviendo?
DENTRO DE MÍ CONTIGO QUE ES SIN LUGAR A DUDAS YO
DENTRO DE MÍ CONTIGO QUE ES, ERES, YO
….SOLO VEO ROSAS
Sus aladas almas
Pétalos arrancados por el viento enfermo
Devueltos por el helador
